El relato a continuación es una transcripción fiel de un texto que escribí hace la friolera de 35 años. Tengo que aclarar que a mi siempre me ha gustado celebrar los cumpleaños. También tengo que aclarar que en edad, yo soy mayor que la República Popular China (PRC). Yo nací en agosto y la RPC oficialmente nació en octubre del mismo año, o sea yo soy mayor por mes y medio.
FIESTA DE CUMPLEAÑOS – RPC 1984
Para casi todos los seres humanos el cumpleaños es una ocasión especial, a veces feliz porque nos permite ver lo realizado en el pasado o porque implica llegar a un punto de partida hacia el futuro Otras veces no es tan feliz o es francamente triste pues hay quienes con cada cumpleaños sienten más el peso y el paso de los años y creen que lo que han realizado no es suficiente o ha sido francamente demasiado. Todo es según el color del cristal con que se mire, pero lo cierto es que los días del cumpleaños son días especiales.
Ahora quisiera platicarles de un cumpleaños que fue especial, feliz y cuya llegada fue esperada y anticipada por cuando menos mil millones de personas. Como ya habrán imaginado, me refiero al cumpleaños de la Republica Popular China que este año de 1984 cumplió 35 años de vida. A veces se dice cuando alguien ofrece una fiesta muy a lo grande que echa la casa por la ventana, entonces debemos decir que los chinos echaron no solo la casa sino todo el país por la ventana. Creo que todos o casi todos los lectores de mi historia (con la edad adecuada) habrán visto, leído u oído hablar de la fiesta pero como casi siempre nada reemplaza el estar presente y sentir en carne y hueso la emoción desbordante de los jóvenes y viejos. Debemos aquí recordar que desde hacia 15 años no se celebraba el cumpleaños de la RPC en forma tan ostentosa y abierta. Primero porque se estaban reponiendo de la lucha de liberación y después porque los criterios establecidos durante la revolución cultural iban en contra de este tipo de demostraciones que se consideraba tal vez como políticamente inconveniente. Así pues muchos, muchos chinos (cuando menos todos los que entonces tenían 20 años o menos de edad) nunca habían visto y mucho menos participado en un desfile. Esta fue la primera ocasión para muchos de participar directamente en semejante fiesta y ¡vaya primera ocasión! En esta fiesta tuvieron la oportunidad de dar rienda suelta al gozo y felicidad de tal celebración, el espíritu de alegría y festejo se sentía en el aire y todo eran preparativos para el gran día (muchos de los preparativos y prácticas comenzaron desde junio pasado). A pesar del trabajo extra que todo esto implicaba, todos tenían una sonrisa a flor de labios, el buen humor de ver a su querido país llegar a esta edad que algunos consideran como de “adulto joven” cuando todavía se tienen ganas de hacer muchas cosas pero al mismo tiempo ya se tienen ciertos años de experiencia que permiten desarrollar a plenitud el potencial humano Esto resulta más extraordinario cuando consideramos que el maestro organizador y promotor de esta gran fiesta fue un hombre de 80 años entrando en 30, tal es su energía.

Invitación al desfile cívico-militar
Pero volvamos a la fiesta. La ciudad de Beijing se fue cubriendo paulatinamente de flores de colores, especialmente rojas que según la tradición china es el color de la felicidad, pero también había enormes crisantemos blancos y amarillos. En las esquinas las flores estaban dispuestas a manera de caracteres chinos de longevidad a la República, de felicidad y de paz. Toda la ciudad, incluso los más alejados callejones tenían cara de fiesta, se arreglaba y maquillaba para el gran día. Los jóvenes de toda la ciudad, igual obreros que estudiantes, empleados de fabricas u oficinas, todos cedían parte de su tiempo libre para embellecer sus hogares y sitios de trabajo y para practicar los ejercicios gimnástico-miliares que desplegaría en pleno el día de la fiesta.

PLAZA TIEN AN MENG
Incluso yo como extranjera me sentía felizmente afectada por los preparativos, por esta emoción de algo grande, espléndido. No era fácil ni tampoco hacía falta, sustraerse al entusiasmo, así que con esa misma expectativa llegó el día en que con gran gusto asistí al banquete que con motivo del cumpleaños me ofreciera el gobierno de la República – bueno a mi y a otros 1092 extranjeros que residimos en Beijing. La cena fue en el Gran Salón del Pueblo, edificio masivo e impresionante, donde dicen que hay salones para servir hasta a 5000 invitados sentados. Salones grandes, enormes como todo en China.

Basta de preámbulos y vayamos al día de la fiesta. Fecha: 1 de octubre, lugar: todo China pero para los suertudos como yo el lugar era en las tribunas de la plaza Tien An Meng. El corazón y cerebro de China. Como en todos los casos donde hay realmente movilización masiva, hay que empezar temprano y moverse prontito, así que a las 8.30 de la mañana salimos hacia la plaza en autobuses, formando una caravana casi tan larga como el mismo desfile. Nos tardamos una hora en llegar a la plaza y no era tanto por la distancia como por la enorme afluencia de invitados. Entonces a esperar se ha dicho, pues el desfile no comenzaba sino hasta pasadas las diez, pero no se podía llegar tarde. Para hacer la espera menos tediosa el gobierno había establecido puestos de refrescos y del inefable e infalible té chino para los que quisieran. Por fin empezó la fiesta oficial con un discurso pronunciado por Deng Xiao Ping, cuyo título oficial es “Miembro del Comité Permanente del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista Chino, Presidente de la Comisión Militar Central de la República Popular China y Presidente del Comité de Consejeros del Comité Central del Partido Comunista Chino”. Lo puse completo para que los que creen que sus títulos oficiales son largos se den un ligero quemón. Este bate casi cualquier record. Por supuesto que Don Deng habló en chino y si no hubiera sido por la oportuna entrega de la traducción del discurso al inglés me hubiera quedado como sus compatriotas, solo miLando. No les contaré el contenido del discurso pues es de imaginarse que la prensa lo haya reproducido , al menos en parte y como todo discurso político tiene sus mases y sus menos


Parte del desfile militar
Luego vino el desfile y aquí quiero hacer una aclaración. Los miembros del Ejercito Popular de Liberación, como se conocen aquí a las fuerzas armadas chinas, andan por todo Beijing y siempre se ven mas bien algo desgarbados y no parecen muy disciplinados. Yo hasta llegué a preguntarme como habían logrado tantos éxitos militares en la guerra, pero oh sorpresa, en el desfile marcharon todos parejitos, tan militares que realmente ahí sí se nota la disciplina. Junto con tanques, orugas, jeeps y demás vehículos de los militares hubo cohetes, proyectiles y demás “tiliches” de protección armada o si fuera necesario, supongo que de ataque. Sin embargo como mi ignorancia en ese campo es supina, pues solo puede distinguir uno que otro Incluso las cabezas nucleares que desfilaron, si alguien no me la señala, ni las noto. Lo mejor vino después, cuando comenzó la parte atlética-deportiva-popular del desfile. Hubo aproximadamente 60 carros alegóricos que representaban los diferentes avances y progresos logrados por los chinos desde 1949 y como su diseño era lo que yo clasificaría de “naive” pues no hacía falta entender el idioma ni leer los letreros.

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Carro alegórico. parte del desfile cívico-militar
Si un carro muestra una presa con todo y agua corriente, torres de alta tensión y demás es fácil suponer que habla de la energía hidroeléctrica y así otros mostraban los avances en agricultura, comercio, producción de artículos domésticos, industria ligera, nivel de vida y demás cosas de las que creo justamente presumieron ese día los chinos y no tanto ante el mundo que los miraba, sino ante ellos mismos. Desfilaron también los atletas olímpicos que en los pasados juegos de Los Ángeles’84 hicieron tan buen papel y masas de obreros, todos con cara de felicidad, como si se hubieran sacado un millón de dólares en la lotería (uno cada uno y al tipo de cambio son muchos millones de yuanes – y más de pesos). Todos traían flores de papel multicolores que daban al conjunto una vida y alegría inusitadas. Después vinieron niños ataviados con los trajes típicos de todas las minorías nacionales de China (que suman más de 55) y para hacerles el cuento menos largo, hasta las 12.30 del día en que para dar por concluido el desfile soltaron unos enormes globos rojos como faroles chinos, que se elevaron hacia las nubes como mensajeros de los acontecimientos que ellos, igual que yo, habían presenciado en la Plaza. Un espectáculo por demás impresionante. Por fin había terminado y solo llevábamos la mitad de las actividades, así que regresamos a la casa a comer y prepararnos pues si lo de la mañana había sido gran fiestón, lo de la noche se podría clasificar de verbena popular.

Invitación a la verbena popular

La verbena comenzó desde temprano en la tarde pero yo llegué a eso de las 7 PM. El ambiente en Tien An Meng era de posada, fiesta, jolgorio, diversión, regocijo y demás. La plaza estaba atestada de jóvenes (creo que los mas viejos tendrían 22 años) dando rienda suelta a su alegría Todos estaban bailando al son que les tocaban, literalmente pues por los altavoces dispuestos por toda la plaza se oían piezas de música china y además algunos grupos también tenían su propia música y acompañamiento. Para muchos de ellos era la primera vez en su vida que bailaban ante más de cinco personas y aquí lo estaban haciendo ante millones – unos mejor que otros pero parecía no importarles un comino. Entonces tuve la oportunidad de estar con ellos, caminar entre los diversos grupos, verlos de cerca a los ojos que expresaban una sana y juvenil alegría, platicar con algunos – los que hablaban inglés porque yo al chino todavía no le hago y en general gozar de su gozo. Era contagioso. A las 8 de la noche comenzó la primera de las tres series de fuegos artificiales y si antes se hubiera podido dudar, con estos fuegos quedó absolutamente comprobado – al menos para mi – que los chinos inventaron y perfeccionaron este arte de la pirotecnia del que esa noche dieron pruebas contundentes.

Jóvenes gozando la fiesta, algunos en sus atuendos tradicionales
El cielo todo se cubría de color, mas luminoso que si el sol hubiera salido por fracciones de segundo, como si el sol pestañeara y dejara salir toda su luz, luz por todas partes, de colores, en forma de estrellas, como lluvia de luz, luz formando figuras en el cielo, dragones y perros chinos, enormes, gigantescos crisantemos y como remate, como los muchachos están divertidos de ver nuestras reacciones ante ese despliegue de luz y color, tanto como nosotros las de ellos, esto aumentaba la diversión. Había grupos de jóvenes representando pasajes de la famosa opera de Pekín, otros bailando danzas tradicionales, antiguas y no tanto. Era el Zócalo de la ciudad de México en 15 de septiembre pero mucho mas grande, con muchos miles de personas pues se dice que Tien An Meng es la plaza mas grande del mundo y en caso de apuros cabe hasta medio millón de personas. Esa noche tal vez no éramos medio millón pero nos divertimos como si lo fuéramos. Así la fiesta, la verbena como cualquier fiesta animada continuó hasta entrado el día siguiente, siempre con ese espíritu de alegría contagiosa. Los jóvenes son jóvenes en cualquier parte del mundo y siempre pueden divertirse sanamente. Así terminó la fiesta de cumpleaños as grande, rumbosa, larga y esperada a que yo haya asistido.

Gozando el espectáculo
Espero que este no muy corto relato de mis experiencia les haya gustado y tal vez hasta divertido. Ahora solo queda trabajar y esperar que llegue el Festival de Primavera o Año Nuevo Chino que es la “gran celebración anual”, por cierto el año próximo es el año del Toro.

Gran final
